Daniel Pérez Jiménez, Consultor, Asesor, Facilitador y Coach, Correo del Blog: gerenciayvidaplena@gmail.com, ------ Twitter:@DanielRPJ, Correo Personal: perezjimenezdaniel@gmail.com

miércoles, 4 de marzo de 2015

La congruencia en nuestra vida, clave del bienestar y la felicidad.

Conozca los factores presentes en nuestra vida que influyen en alcanzar nuestras metas  y cómo manejarlos para lograr una vida plena, llena de bienestar y felicidad.

De todos los aspectos, factores o variables que consideramos influyen en nuestro bienestar y felicidad, hay uno que permanece escondido a nuestra conciencia, del cual hablaré aquí: la congruencia.

Al definir una meta u objetivo como algo que queremos y no tenemos, siempre debemos considerar las acciones que realizaremos para alcanzar lo que nos proponemos y los recursos de que disponemos o los que nos procuraremos para con este trio de objetivo-acciones-recursos dedicarnos a cambiar una situación dada por una mejorada, deseada.

Y la lista de aspectos condicionantes, provengan del ambiente –externo- o que estén en nuestra persona –interno-, también deben ser determinados, listados y tratados. Como ejemplo de lo interno: nuestras creencias, nuestro pensar y nuestro sentir, estará en todo momento, en todas las acciones influyendo, algunas veces desviados la ruta hacia la meta u objetivo, y otras veces, manteniéndonos en el camino correcto. Otro ejemplo, ahora de lo externo: las condiciones de un ambiente familiar, o la economía de un país, o las políticas de la organización donde laboramos o estudiamos, son fuentes de recursos o limitan nuestros deseos, necesidades y aspiraciones de cambio.

Existen modelos que procuran explicar la congruencia entre el pensar, el sentir y el actuar, existen otros modelos que sugieren el equilibrio entre pensar, sentir, decir, creer y actuar, además de muchos otros.

Y aquí toca ampliar nuestra conciencia de una congruencia aún mayor.

Al analizar aspectos de nuestros roles en distintos ámbitos, como la familia, el trabajo, los grupos de deportes, religión, etc., nos damos cuenta de que si analizamos nuestras actuaciones en esos distintos ambientes, siempre aparecen aspectos comunes o relacionados entre sí.
La pareja, el dinero, el desarrollo profesional, la salud, la educación, las relaciones…, son aspectos que debemos tener presente cuando emprendamos la mejora de uno de ellos, para evitar que mejorando un aspecto, perjudiquemos otro. Algunos especialistas del comportamiento humano se refieren a este tema como “ecología de la vida”, es decir, equilibrar nuestros roles y lograr, al mejorar un área, mejorar otra u otras, o al menos, mantener las otras con el mismo aporte que tenía antes del proceso de cambio y  mejora.

Un caso típico a considerar es cuando emprendemos acciones para mejorar el aspecto “diversión”. Hacemos turismo. Gastamos dinero. Mejoramos la diversión. Tomamos deuda.

¿Qué convendría en ese caso que nos permita mantenernos congruentes con nuestro pensar, sentir, creer y actuar, así como equilibrados en los aspectos diversión y dinero?

Veamos un “plan”:

·        Determinar a dónde iremos
·        Precisar cuándo será el viaje
·        Realizar un presupuesto para el viaje
·        Reconocer  nuestro estado financiero (ahorro, ingresos y egresos)
·        Calcular las fuentes y usos de nuestros fondos y analizar qué debemos hacer para garantizar el dinero necesario para el viaje
-¿Qué haríamos de más para lograr el dinero en el tiempo  necesario?
-¿Qué haríamos de menos?
-¿Qué haríamos diferente?

Podríamos sacrificar gastos superfluos, que nos generan egresos inútiles, respecto del ahorro útil que va a significar, pues nos permitirá contar con los recursos para el viaje.

Un proceso de planificación de este tipo, nos permite contactar con una realidad que identifica un estado actual y que permite configurar un estado deseado y la forma cómo lograríamos alcanzar ese deseo de viajar, manteniendo en equilibrio las finanzas y contactando permanentemente con nuestro pensar, sentir, decir, creer y actuar.

Unas técnicas y métodos para ejercitarnos en este  proceso de cambio, congruente, de mejora equilibrada, provienen de la Programación Neurolingüística, tales como la Rueda de la Vida, la Rueda de los Valores y la Matriz para la Definición de Metas.


En sucesivas entregas estaré compartiendo sobre estos temas con la intención de que mejoremos nuestro accionar hacia el bienestar y la mayor felicidad posible.