Es una constante en la historia
de la humanidad la búsqueda permanente de la felicidad con muchos caminos
creados y recorridos para llegar o lograr esa meta.
Y son muchísimas las personas que
se centran en la "búsqueda" de la felicidad, en lugar de vivir un
presente feliz. Así creemos que al obtener tal o cual logro, este nos traerá la
felicidad. Cuando me gradúe, cuando me case, cuando tenga ese trabajo, cuando
viaje para … son algunas de las aspiraciones de caminos para llegar a esa meta
donde el placer, los buenos recuerdos, el disfrute o el logro, nos ubicará en
ese podio que, por la alegría y el placer, nos ubica en la felicidad.
Pero hay algunas ideas contrastantes
como la de Aristóteles y su Eudaimonia, quien creía que el
ejercicio virtuoso de lo humano, es decir, la razón, producía ese estado de la
mente y el alma, más cercano a nuestra idea de la felicidad, y no
necesariamente coincidente con la alegría o el placer.
Propuso y difundió que la
felicidad es más cercana a la plenitud del ser que a otra idea. En sus textos
sobre Ética Nicomaco hace mención de los cuatro tipos vida
que permitirían encontrar la felicidad.
No es la riqueza, ni la fama, ni
los honores, ni siquiera el placer, lo que nos lleva a la felicidad, sino la
práctica de la virtud.
"Aristóteles enseña que la virtud no viene
directamente del conocimiento, sino
que requiere el hábito, que la felicidad no es
un estado sino una actividad, y que el placer no es la felicidad sino una
consecuencia de la virtud. Hay que destacar especialmente que el hombre tiene
un fin en sí que proviene de su propia naturaleza racional, y que no es
absorbido por los fines del Estado sino
que al contrario «individuo» y «estado», respecto de sus fines, coinciden. Aquí
está la clave de lectura de la ética de Aristóteles:
la finalidad del acto humano". Ver: es.wikipedia.org/wiki/Ética_nicomáquea
Este griego de gran alcance,
enfatiza la fortaleza y la templanza como parte de los pilares para construir
bienestar, que conduzca a la felicidad, en esa actividad que nos dé una vida
plena.
La fortaleza como medio entre
el temor y la confianza. Los valientes actúan a pesar del temor, no
necesariamente sin temor. La cobardía es exceso de temor. Esto logra
balancearse cuando se busca el bien honestamente.
Por otro lado, la templanza es
el punto medio entre los placeres, como la comida, el sexo, aspectos que
tenemos en común con los animales no racionales. Lo doloroso es cuando los
excesos nos atrapan, no logramos esta virtud y tampoco los placeres.
Otras visiones sobre la virtud
es la de Platón que plantea que los humanos
poseemos intelecto, voluntad y emoción, acompañadas de sabiduría, valor y
autocontrol, permitiéndonos identificar las acciones correctas. Sócrates dice que la virtud contribuye a distinguir entre el
mal, el bien y lo irrespetuoso -lo que perjudica al otro-. La virtud la
podemos alcanzar por la educación fundamentando nuestra moral y por el ejercicio de nuestra vida cotidiana. Epicúreo propone actuar siempre con la
razón, sin dejarse llevar por los afectos o pasiones -esto es lo irracional
presente en nosotros- pues por incontrolables, deben ser evitados.
En la portada del libro El arte de la amistad, EDUVEN, Caracas,
2011, de Cicerón (originalmente titulada Laelius
sive de Amicitia) , se puede leer "La confidencia corrompe la amistad;
el mucho contacto la consume; el respeto la conserva", gran verdad…
Estos y muchos otros pensadores, sabios, iluminados y guías de la historia han aportado con sus ideas a la concepción occidental de la felicidad.
Estos y muchos otros pensadores, sabios, iluminados y guías de la historia han aportado con sus ideas a la concepción occidental de la felicidad.
Buda difundía que la expectativa no cubierta contribuía, como
fuente, al dolor, el sufrimiento, la enfermedad y la muerte, por lo que
el mejor modo de vida era sin expectativas.
En La Tora encontramos enseñanzas como la que
señala el Rabino Jahim Vital quien recomienda sentirse
constantemente feliz con lo que se tiene, como una de las cuatro virtudes
básicas del carácter que es esencial adquirir. (Las otras tres son: humildad,
silencio adecuado y control de los deseos.) (Shaarey
Kdushah 1:2).
Jesús hace un aporte verdaderamente diferenciado cuando afirma
que el amor al prójimo y su ejercicio a través de la compasión solidaria, y el
perdón sin límite, son la verdadera felicidad.
Y especialistas de nuestro tiempo -PNL, Inteligencia Emocional,
Psicología Positiva, …- han realizado estudios, investigaciones, han
preguntado, clasificado, tabulado y procesado, diferentes culturas del planeta,
llegando a conocer lo que convendría como foco para la felicidad.
En el libro "Meditaciones Gerenciales" de Manuel Barroso se lee "Lo hermoso del desprendimiento es lo doloroso de la vida. La paz proviene de la purificación ascética que conlleva el desprenderse".
En el libro "Meditaciones Gerenciales" de Manuel Barroso se lee "Lo hermoso del desprendimiento es lo doloroso de la vida. La paz proviene de la purificación ascética que conlleva el desprenderse".
Y el mismo Barroso cita a Viktor Frankl, "La principal preocupación del hombre no es obtener el placer o evitar el dolor, sino más bien ver un significado en su vida. Esa es la razón por la que el hombre está tan dispuesto a sufrir su condición, claro está, de que su sufrimiento tenga un significado".
La gran conclusión es que una vida basada en un propósito y realizar las actividad que conduzcan a lograr ese propósito con compromiso, dan una verdadera aproximación a la vida plena que nos mantiene en las cercanías de eso que llamamos felicidad, y nos mantiene en una senda de bienestar.
La gran conclusión es que una vida basada en un propósito y realizar las actividad que conduzcan a lograr ese propósito con compromiso, dan una verdadera aproximación a la vida plena que nos mantiene en las cercanías de eso que llamamos felicidad, y nos mantiene en una senda de bienestar.
Y
este propósito y compromiso conlleva a dar más que a recibir,
aunque el equilibrio es lo deseable.
En
un mundo de dependencias, independencias, manipulaciones y medias verdades, la
interdependencia se erige como la práctica que agrega mayor valor a la vida
individual y social. Esto está completamente validado en el mundo de la
gerencia y puede conocerse aún más en los libros de Stephen Covey, Los 7 Hábitos de
la Gente Altamente Efectiva.
Y
esta interdependencia está muy sustentada en la amistad.
Dentro
del hogar, en la configuración de cualquier familia, la amistad es importante.
En los trabajos, la amistad es importante y un factor decisivo en la
construcción de equipos de alto desempeño. En los deportes, en su grupo de
espiritualidad, en los partidos políticos, en el ámbito vecinal, y en donde
quiera que haya dos o más personas, la amistad juega un papel importante
en el ejercicio de nuestro propósito en la vida, en nuestro compromiso con la vida
plena, al contribuir con nuestro entorno, intentando siempre -hasta logarlo-,
aportar más que lo que tomamos del medio, dar más que lo que recibimos.
Todo aquello que atente contra la
amistad, atenta dramaticamente contra nuestra propio bienestar y la
realización que como personas nos merecemos.
Así,
la traición, el chisme, la murmuración, el aprovechamiento de la ausencia del
amigo, son caminos que nos perjudican individualmente, aunque inicialmente
parezca que nos favorece.
No
permitamos nunca que nuestros temores de menos riqueza, menos honores o menos
fama, nos lleven a la cobardía de traicionar la amistad, pues sería el mayor
daño que nos infrigiríamos a nosotros mismos.
Por
eso es importante que nos
mantengamos en el cultivo de la amistad, con
lealtad, con expectativas realistas, como una actividad determinante en el
ejercicio de nuestro propósito y compromiso en nuestra vida, para alcanzar
niveles cada vez más altos de bienestar, que nos lleven a la meta de alcanzar
la felicidad, aquí y ahora.


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