Daniel Pérez Jiménez, Consultor, Asesor, Facilitador y Coach, Correo del Blog: gerenciayvidaplena@gmail.com, ------ Twitter:@DanielRPJ, Correo Personal: perezjimenezdaniel@gmail.com

martes, 30 de diciembre de 2014

La empresa familiar y las creencias

Cuando queremos revisar nuestros resultados profesionales debemos contactar con nuestros esquemas de pensamiento y nuestras emociones, para determinar su influencia en nuestras acciones.  Y es la relación entre esos pensamientos y emociones, lo que determina nuestro comportamiento.
Es por eso que, en un proceso de mejoramiento personal, investigamos y nos capacitamos tanto  en aspectos de nuestra profesión como en el área de la inteligencia emocional.
Además vale la pena conocer de métodos para la toma de  decisiones que puedan mejorar nuestra escogencia entre alternativas.
Lo que muchos profesionales han pasado por alto es que falta un componente, un factor que determina nuestro comportamiento y que    no mantenemos presente, no está en nuestras consideraciones y por consiguiente no es atendido en los procesos de mejora.
Ese elemento o factor que influye –y muchas veces determina- nuestro comportamiento, es nuestro principal marco de referencia: las creencias.
Durante mi vida de trabajo, en diversas empresas nacionales e internacionales, he encontrado a profesionales quienes perteneciendo a la misma área profesional que  crecieron en ambientes  culturalmente distintos, y por consiguiente, están determinados en su comportamiento por sus creencias. Para una misma área profesional y una cultura con creencias distintas, las decisiones y su desempeño son diferentes.
Conocemos que hay religiones que le prohíben a sus miembros una transfusión de sangre, aunque pueda salvar una vida. Hay corrientes médicas que prohíben la ingesta de carne o de cualquier producto que provenga del mundo animal. Hay organizaciones empresariales que han sido conducidas por la familia y que alcanzan un crecimiento que exige una forma de organización corporativa y sin embargo, permanecen con una administración limitada a las competencias de los miembros de la familia que las manejan.
Un ejemplo contundente de la influencia de las creencias en la determinación de nuestro comportamiento y por tanto en los resultados de nuestra vida, es lo que la psiconeuroinmunología ha establecido: las creencias juegan un papel importantísimo en la relación del sistema inmunológico, con el sistema nervioso y el sistema límbico. Una enfermedad como el cáncer es ahora tratada atendiendo al fortalecimiento del sistema inmunolígico (medicinas), equilibrando al sistema nervioso (relajación) y manejando nuestra emociones (meditación).
Así que la salud o su restablecimiento, está determinada por nuestras creencias.
En otras palabras: dependiendo de la forma en que manejemos nuestra espiritualidad, nos encontramos con que la fé en un ente superior, amoroso, pendiente de las personas, misericordioso, pueden llevar a que la oración (o meditación), fortaleza nuestro sistema nervioso por la confianza de ser asistidos y a su vez, fortaleciendo nuestro sistema límbico, al saber ( o creer) que somos amados; esto a su vez mejora la efectividad del sistema inmunológico.
Veamos el caso de las empresas familiares, donde se  tienen miembros de la familia en posiciones de gestión de la organización, y, a su vez, ser propietarios de la empresa.
Esta triple función, familia, directivo y dueño, crea una complejidad que requiere de la revisión de las creencias y sus fuentes. Creencias familiares y sus orígenes, creencias empresariales y sus orígenes, creencias de propietarios y sus orígenes, confluyen en una organización empresarial familiar.
Todas las creencias que probablemente  han contribuído a llevar a la empresa hasta donde se encuentra, no necesariamente le permitirá mantenerse y menos crecer, cuando ha cambiado  el entorno económico, social, político, de mercado, etc, por lo que debe dar pasos hacia nuevas estructuras de gestión, basada en nuevas creencias que descarten las obsoletas, que sean creencias limitantes y para dar paso  nuevas creencias potenciadoras de cambio que permitan llevar a la empresa, desde el sitio en que ahora se encuentre –por ejemplo en el mercado-, a nuevas posiciones, con fortalezas que le permitan permanecer y crecer en estos nuevos ambientes.
Una cultura organizacional basada en una filosofía de gestión que construya un organigrama funcional, que se sustente en procesos, normas, políticas y un sistema de indicadores, impulsaría el nuevo orden que una empresa familiar requiere para corporativizar su operatividad, incorporando a los más capaces, cuya proveniencia sea la familia o el mercado de trabajo.
Esta creencia, corporativizar la empresa familiar, pasa por mantener los valores fundamentales que le dieron simiento a esa empresa, potenciándola con un nuevo orden para mantenerse y crecer en mercados cambiantes.
Por todo esto sugiero esta lista de creencias potenciadoras para contribuir a inspirar nuevas formas de ver la gestión de las empresas:
·        El conocimiento es un único capital que crece cuando se comparte.
·        La gestión apoyado en competencias es tan importante como la gestión apoyada en relaciones.
·        Una clara estructura empresarial debe tener un organigrama aceptado que considere los talentos y experiencias de todo el que pueda aportar.
·        La capacitación dentro de la empresa debe ser continua, como continua es la educación de todas las personas.
·        Conocimiento formal de la profesiones unido a valores universales sólidos, son la combinación de una excelente preparación.

Y pueden haber más sugerencia, no obstante, invito a reflexionar sobre las aquí propuestas.

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