Daniel Pérez Jiménez, Consultor, Asesor, Facilitador y Coach, Correo del Blog: gerenciayvidaplena@gmail.com, ------ Twitter:@DanielRPJ, Correo Personal: perezjimenezdaniel@gmail.com

jueves, 18 de junio de 2020

90 días después


90 días después. Daniel Pérez Jiménez

Hoy es miércoles 17 de junio de 2020 y un amigo me preguntó por mis aprendizajes por estos días y sobre alguna sugerencia.

Han pasado unos 90 días desde que en Venezuela se inició la atención a la Pandemia que un virus terrible ha producido en el mundo.

Una gran dificultad se presentó súbitamente.

La orden general: confinamiento en las casas.

Y trajo cierre de negocios, suspensión de los trabajos, prohibición de reuniones o cualquier aglomeración, sin Iglesia, sin cine, sin parque, …sin abrazos, sin besos, sin reuniones vecinales, …sin la calidez de los compañeros de trabajo, sin clases,… no pintaba bien, más bien se veía todo sombrío, inesperado y desolador.

Tome mi decisión: más tiempo en casa debe dar sus frutos.

Me cree una rutina nueva que me permitiera encargarme de mí mismo, colaborar en mi casa haciendo equipo con mi esposa, hacer mi trabajo de consultor, asesor, facilitador y coach, y, el que me solicitaran y correspondiera, de la mejor forma posible.

La clave, encargarme de mí mismo, encargarme de quien me necesitara en mi ámbito más cercano, crear, producir, apoyar, aprender y enseñar.

Pero me di cuenta que esa no era una nueva decisión, eso lo había decidido hace tiempo, eso es lo que venía haciendo desde siempre, lo diferente ahora era el método.

Lo virtual y lo real dejaron de alternarse para fusionarse.

Cómo aprendo, enseño, produzco, crezco, hago crecer, en este nuevo ambiente. Esa era la pregunta, la respuesta fácil: aprendiendo todo lo necesario para realizar mi trabajo diariamente. Y empecé por lo tecnológico.

Estudié, repasé y apliqué, herramientas como Zoom, Skype, Powerpoint –al extremo-, Excel, Word, google, gotomeeting, Loom, Canva, Bandicam, Team, Camtasia, google-meet, clasroom, formularios de google, …

Me he inscrito y presenciado varios seminarios, webinars, para entender los efectos de las restricciones que vive la población del mundo, para comprender el nuevo comportamiento de la economía, las nuevas formas de decidir de los clientes de productos y servicios, las movilizaciones y viajes, las formas de estudiar y aprender, los impactos en la espiritualidad y la psique de las personas.
Sistematicé el contacto por los nuevos medios, con mis hijas, mis hermanos, mis colegas de universidad y de empresa, me creé una rutina de oración en la madrugada y de ejercicios muy temprano, de cocinar “loncheras” los fines de semana, investigué sobre Netflix, ubiqué los cursos cortos de la UCAB. En otras palabras, creé una adaptación de mi ambiente para que no me tocara vivir cualquier “nueva normalidad”, sino una “nueva realidad” diseñada por mí, practicada por mí, en vez de algo a lo que me tendría que adaptar, sino una vida que he construido para tener un ambiente de bienestar con el máximo de seguridad.

Mi gran aprendizaje es que no se debe esperar a que la vida transcurra y tenga que irme adaptando a lo que vaya pasando, sino que voy diseñando mi propio ambiente para vivir en lo que he creado, entendiendo y respetando las restricciones. Mi idea es que siempre hay opciones: unas hay que descubrirlas, otras hay que crearlas, aprovechando los conocimientos y desarrollando nuevas capacidades, siempre con la convicción de que los seres humanos nos merecemos el bienestar y que somos creadores de mejores estados para otros.

Ahora me quedan estos aprendizajes:

  • Aprender algo, cada día.
  • Compartir lo que sé para que otros sean mejores.
  • El conocimiento es un capital que crece cuando se comparte.
  • Puedo con mucho y no necesito tanto, compartir ayuda a otros que no pueden consigo mismo y no pueden con nadie más.
  • La tecnología es una bendición cuando se comprende y se utiliza para hacer el bien.
  • Hay que ser agradecido y compartir.
  • Perdonar es esencial, perdonarme es esencial, para una vida en paz, independientemente de lo que me rodee, sea el mal o una amenaza.
  • La solidaridad es una fuente de felicidad infinita y de mayor calidad de vida.
  • Atender lo  físico, lo mental, lo emociona y lo espiritual, es tan importante que se puede y deben incorporarse actividades para cada una de esas áreas, diariamente, inclusive la gran oportunidad es la transición entre una actividad de trabajo y otra durante el día, y apartar momentos al despertar y antes de dormir para fortalecer prácticas favorables, como la buena alimentación y el ejercicio, la lectura y los aprendizajes, la relajación y manejo de las emociones, y, la oración con el estudio de mis creencias.
Esta práctica de los 90 días me ha permitido adquirir una experiencia que me permito poner a la orden de quien lee.

Primero que nada: hazte una agenda para cada día que tenga la  salud, la familia, el trabajo, los vecinos, los compañeros de trabajo, tus colegas fuera del trabajo, tus hermanos feligreses, y tus amigos, en tus consideraciones.

Segundo: cumple con tu cuerpo con buena alimentación, ejercicio y cuidados médicos como tus medicinas; perdona diariamente al menos a una persona de tu presente y de tu pasado, de tu familia y de otros vínculos; agradece diariamente por lo que eres, sabes y tienes, pensando más en lo que ya es tuyo que en lo que crees que te falta; lee algo, aprende algo, aplícalo, enséñalo; ora, medita, reza, como lo llames, habla con quien siempre te acompaña y está en ti.

Tercero: trabaja, produce, apoya y sé útil. El trabajo entretiene, el trabajo te expande, el trabajo te enaltece, el trabajo te gratifica, el trabajo te permite dar una parte de lo que ya has recibido y de lo que estás por recibir.

Estás recomendaciones son para actuar, para hacer, y son simultaneas. Si crees que puedes, podrás, si crees que no puedes, no podrás; en ambos casos tendrás razón. Pero, al intentarlo con fe, lo más probable es que tengas una “nueva realidad” que te hará vivir una más grata “nueva normalidad”.

4 comentarios:

  1. Excelente mi apreciado Dani. Que bueno leerte en ese tono tan envolvente sobre como no dejar que cotidianidad nos arrope, sino que podamos reconocer el poder que tenemos para resignificarla en el marco de lo que queremos vivir.

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